Crecí demasiado rápido.
Padres jóvenes, casa vacía, ausencia de afecto.
Cuando tenía 12 años, me dijeron que me fuera, por decir la verdad.
Desde entonces he aprendido a vivir sin red de seguridad.
Nunca tuve una infancia.
Sólo supervivencia.
Susana Duarte